Capítulo 10: Omnibus - Manual Uruguay

1. Reglamentación para la conducción de ómnibus

La conducción de ómnibus exige normas específicas porque implica responsabilidad directa sobre pasajeros. De acuerdo con lo señalado en la Ley 19.061, los vehículos de transporte colectivo en servicios regulares y ocasionales (mediana y larga distancia) que circulen por rutas nacionales deben contar con cinturón de seguridad y su uso es obligatorio.

Además de cumplir la norma, el conductor debe trabajar con un criterio de seguridad preventiva, evitando maniobras que generen caídas o golpes dentro del vehículo.

1.1. Cinturón de seguridad: obligación y control

El cinturón reduce el riesgo de lesiones ante frenadas fuertes, maniobras imprevistas o impactos. En ómnibus de mediana y larga distancia, su uso debe ser parte de la rutina de seguridad del servicio.

1.2. Luces reglamentarias y seguridad activa

El ómnibus debe contar con todas las luces reglamentarias en funcionamiento. Las luces permiten ser visto, indicar maniobras y advertir la presencia del vehículo, especialmente en condiciones de baja visibilidad.

1.3. Marcha atrás: solo si es indispensable

Está indicado no marchar en retroceso, salvo casos absolutamente indispensables. En ómnibus el riesgo es alto por puntos ciegos y por la presencia de peatones en zonas próximas al vehículo.

Clave de examen: en ómnibus, la seguridad no es solo “conducir bien”, sino cumplir el procedimiento: detener correctamente, abrir/cerrar puertas en el momento adecuado y moverse solo cuando sea seguro.

2. Paradas, ascenso y descenso de pasajeros

La mayor parte de incidentes en transporte de pasajeros ocurre en situaciones simples: paradas, arranques y frenadas. Por eso, el procedimiento debe ser siempre el mismo: detener completo, facilitar el ascenso/descenso y reiniciar la marcha solo cuando sea seguro.

2.1. Detención total y ubicación correcta

En los puntos de parada el ómnibus debe detener completamente la marcha y ubicarse lo más cerca posible del cordón o del refugio, cuando así lo soliciten los pasajeros o quienes esperan desde el exterior.

Esta medida reduce el riesgo de caídas, evita que el pasajero suba/baje en una posición insegura y disminuye la exposición al tránsito.

2.2. Regla de oro: no mover el ómnibus con puertas abiertas

Hasta que no hayan descendido o ascendido todos los pasajeros y se cierren las puertas, el conductor no debe poner el ómnibus en movimiento.

Esto evita atrapamientos, caídas desde el primer escalón y lesiones por arranque prematuro.

2.3. Paradas permitidas y prohibidas

Está prohibido detener el ómnibus fuera de sus paradas o terminales para movimiento de pasajeros, y también retrasar el servicio sin necesidad. Estas reglas buscan mantener un transporte ordenado y evitar detenciones peligrosas.

Error grave: arrancar “apenas sube el último” sin verificar cierre total de puertas o sin confirmar que nadie quedó en el borde. En ómnibus, un segundo de apuro puede terminar en un siniestro.

3. Conducción segura y recomendaciones prácticas

Conducir un ómnibus de forma segura implica manejar con suavidad, anticipación y control. El objetivo es evitar movimientos bruscos que provoquen caídas o golpes, especialmente en transporte urbano con pasajeros de pie.

3.1. Velocidad moderada y maniobras progresivas

La velocidad debe ser moderada y acorde a la vía, respetando normas de circulación. Se debe evitar acelerar o frenar bruscamente, salvo fuerza mayor.

3.2. Frenadas, arranques y curvas

  • Frenar con anticipación para evitar tirones dentro del vehículo.
  • Acelerar de forma progresiva al reiniciar la marcha.
  • Tomar curvas sin movimientos bruscos del volante, manteniendo estabilidad.

3.3. Control del movimiento de pasajeros

Conductores y guardas deben mantenerse atentos al movimiento de los pasajeros y procurar su seguridad. En transporte urbano se recomienda vigilar los movimientos de los usuarios con el espejo interior central.

Idea práctica: en ómnibus, una conducción suave no es solo “comodidad”: es seguridad. Menos sacudidas = menos caídas = menos emergencias.

4. Deberes y conducta profesional del conductor

El conductor debe mantener una conducta profesional: estar atento a su función, evitar discusiones y actuar con responsabilidad. La seguridad del servicio depende tanto de la conducción como del comportamiento operativo.

4.1. Atención al servicio (sin distracciones)

Cuando hay aguarda, el conductor no debe conversar con el público: debe mantenerse atento al vehículo, al entorno y al cumplimiento del servicio.

4.2. Trato al pasajero y obligaciones básicas

  • Tratar con cortesía a los pasajeros.
  • Detener el vehículo en la parada más próxima cuando se solicite (según corresponda).
  • Transportar a los usuarios hasta el destino indicado en el cartel del servicio.
  • Brindar información fidedigna sobre recorrido, horarios y paradas.

4.3. Horas de trabajo y descanso

Los conductores y guardas trabajan un máximo de horas diarias, con descanso semanal y licencia anual obligatoria. El objetivo es prevenir fatiga, mantener alerta y reducir riesgos asociados a la conducción profesional.

Resumen para el examen: ómnibus = cinturón obligatorio + detención completa en paradas + no avanzar con puertas abiertas + conducción suave + respeto a paradas oficiales + conducta profesional y atención al pasajero.

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